Intervención I Congreso de Polígonos Industriales de España, celebrada en Valenca
Elche Parque Industrial, un espacio para la actividad empresarial. Intervención planteando las claves del proceso de creación de Elche Parque Industrial.
Señor Presidente de CEPE, Sr. Presidente de CEPEVAL, autoridades, señoras y señores:
PERMÍTANME que comience mi intervención, felicitando a la CONFEDERACION ESPAÑOLA DE POLIGONOS INDUSTRIALES por la, sin duda, muy interesante iniciativa, de convocar este I CONGRESO DE POLIGONOS EMPRESARIALES DE ESPAÑA.
Congreso, en el que, de forma intensa y rigurosa, empresarios, técnicos y responsables políticos, están analizando, desde un punto de vista multidisciplinar, la problemática, las necesidades y las expectativas de la pequeña y mediana empresa española y, por ende, de la pequeña y mediana empresa valenciana.
No puedo continuar avanzando, en estas mis breves palabras, sin agradecer, en mi propio nombre y en el del Ayuntamiento de Elche, a Don Vicente Planelle?, Presidente de CEPEVAL, esta invitación para intervenir en este distinguido foro, y exponer las líneas maestras que han guiado la actuación Elche, Parque Industrial.
En ese sentido, considero preciso dar comienzo, enunciando, los objetivos perseguidos por el Ayuntamiento de Elche, en el momento en el se que adoptó la decisión de impulsar la creación de una gran oferta de suelo industrial de máxima calidad, y que dió lugar a las instalaciones actuales de Elche Parque Industrial:
EL PRIMERO DE LOS OBJETIVOS municipales era, sin duda, superar la situación preexistente de ubicación anómala, y dispersa, en los distintos barrios de la ciudad, de una ya entonces muy potente industria local.
La tarea de impulsar día a día la construcción de una ciudad habitable, de una ciudad humana y agradable, exigía que, las empresas de calzado, los ruidos de su maquinaria, el intenso olor de los productos químicos utilizados en el proceso de producción, y el denso tráfico de vehículos pesados generado en el proceso de comercialización, se desplazaran del entorno en el que los ciudadanos desarrollaban habitualmente las actividades inherentes a la vida en sociedad.
Era lógico pretender, desde el punto de vista de la calidad de vida, que las empresas salieran del casco urbano.
EL SEGUNDO DE LOS OBJETIVOS, era, también, claro: evitar el obstáculo que, para una ubicación industrial ordenada, había supuesto el, siempre creciente, precio del suelo.
Para trabajar en esa dirección, era preciso fijar una política de precios coherente con las necesidades y, al mismo tiempo, era también imprescindible, evitar el fenómeno de la retención especulativa del suelo industrial, hasta aquel momento escaso y en manos de muy pocos particulares.
Lógicamente, con la finalidad de sortear el incentivo negativo que, la excesiva carestía de la inversión, pudiera representar para los empresarios interesados en el cambio de localización.
Objetivo que, como Uds. pueden imaginar, sólo se podía conseguir haciendo que la titularidad del suelo pasara de manos privadas a manos públicas, y además por medios no traumáticos, desechando, por tanto, la expropiación y centrando la actuación en la adquisición por compra-venta pura.
EL TERCER OBJETIVO, más que prioritario, fue evitar una incipiente fuga de empresas a municipios de nuestro entorno.
Era necesario poner freno, con medidas positivas, a un lento pero incesante éxodo empresarial. Algunas empresas muy importantes comenzaron a abandonar nuestro termino municipal.
En el horizonte se atisbaba el riesgo, sólo el riesgo, de la “desindustrialización” y sus consecuencias económicas y sociales.
La posibilidad de que tal fenómeno adquiriera mayor vigor, se interpretó que pudiera traducirse en el desplazamiento de la inversión privada y de los puestos de trabajo aparejados a ella; y, también, hizo temer la perdida de las posibilidades de generación de economías de escala y la reducción de las necesarias sinergias empresariales.
En definitiva, era una necesidad imperiosa, actuar decididamente, para evitar la consiguiente pérdida de competitividad de Elche, dentro del sistema de ciudades y el posible declive socioeconómico.
EL CUARTO OBJETIVO, todavía vigente, está íntimamente relacionado con el anterior, y no es otro que el legitimo anhelo, de los responsables políticos municipales, por conseguir la atracción de empresas foráneas, dedicadas la generación de otros productos y servicios distintos del monocultivo local, distintos del calzado.
Era preciso, desde el punto de vista estratégico, poner las condiciones, para que, de modo paulatino, se produjera el fenómeno de la diversificación económica; como medio necesario para superar los problemas derivados de la excesiva dependencia, de un sector extraordinariamente sensible, a los cambios en la política monetaria y a las recesiones económicas nacionales e internacionales.
Con esos cuatro objetivos esenciales, y algunos otros derivados de estos, el Ayuntamiento de Elche, creó una Sociedad Anónima Municipal, PIMESA; hoy presidida por el Alcalde de Elche, Diego Maciá, y compuesta por un consejo de administración integrado por un equipo mixto, técnico y político, en el que tengo el inmenso honor de trabajar, desde la Vicepresidencia.
Así, PIMESA, que cuenta con un capital social de 2000 millones de pesetas, ha sido el instrumento municipal encargado de llevar a cabo la actuación Elche, Parque Industrial.
En el periodo 91-99, ha impulsado una inversión pública, de 5100 millones de pesetas, en concepto de adquisición de terrenos, urbanización y comercialización de las parcelas resultante.
Hoy, esta empresa municipal, compuesta por 8 personas, no tiene contraída deuda alguna a largo plazo; su tesorería es boyante; no dispone de subvención municipal alguna y, con sus beneficios, prepara nuevos proyectos de inversión, al tiempo que financia alguna actuación municipal “de interés especial”.
Esa inversión pública, a la que anteriormente me refería, ha arrojado como principal resultado un total de 1.200.000 m2 de superficie urbanizada, de los cuales el 59%, aproximadamente, 700.000 m2, están destinados al uso industrial.
En total, más de 300 parcelas resultantes, todas ellas vendidas, con un nivel de empresas instaladas y en funcionamiento de casi el 50%. El restante cincuenta por ciento se encuentra, bien en fase de edificación, bien con licencia de obras en tramitación.
En consecuencia, hoy el Parque cuenta ya con un elevado nivel de actividad, con numerosas pequeñas y medianas empresas, tanto industriales como de servicios, a plena producción.
Desde el punto de vista de su tipología, destacan fundamentalmente las de distribución y exportación de calzado, así como su industria auxiliar; y junto a ellas se han instalado importantes empresas, pertenecientes a sectores tales como: transporte, fabricación de maquinaria, alimentación, industria textil, actividades comerciales, etc.
NO OBSTANTE, LO DICHO HASTA AHORA, al respecto de esta iniciativa, no sería justo avanzar en esta descripción, del proceso de creación de Elche Parque Industrial, sin hacer mención expresa, al papel de la iniciativa privada y al alto grado de colaboración que en todo momento se ha producido entre el empresariado local y el Ayuntamiento de la ciudad.
Elche Parque Industrial, y lo digo con absoluta sinceridad, no sería una realidad, si los empresarios de Elche no hubieran creído firmemente, desde el primer momento, en este proyecto y en las personas que fueron sus impulsores, desde la Administración local.
Elche Parque Industrial no sería, como yo creo que lo es, un ejemplo de “la arquitectura industrial del siglo XXI”, sin la apuesta decidida que ha representado la cuantiosa inversión de los industriales ilicitanos.
Elche Parque Industrial no sería un punto de referencia de los Parques Industriales de la Comunidad Valenciana, sin la convicción con la que, la empresa ilicitana, ha respetado una muy minuciosa normativa urbanística y estética.
Elche Parque Industrial no sería una concentración de empresas pioneras en diseño interno, en la calidad del interior de los centros de trabajo y, también, en la prevención de riesgos laborales, sin la profunda cultura y vocación empresarial, y sin la visión de futuro que caracteriza al empresario ilicitano.
En definitiva, Elche Parque Industrial no sería un espacio moderno, atractivo y funcional, como Uds. contemplaran en un audiovisual dentro de unos instantes, sin la complicidad de los empresarios locales y de su Ayuntamiento; no sería como es, Elche Parque Industrial, sin la filosofía de cooperación y colaboración entre la iniciativa pública y la iniciativa privada que, en la última década, ha presidido, en todo momento, la política de desarrollo urbanístico del suelo industrial en nuestra ciudad.
Para concluir, permítanme que les diga que, en la actualidad, y como consecuencia del decido apoyo empresarial a esta iniciativa municipal, nos encontramos inmersos en plena fase de ampliación del Parque Industrial.
Más de 500 empresarios locales y foráneos esperan, (algunos con impaciencia, lo puedo asegurar,) que salgan a la venta las parcelas del millón quinientos mil metros cuadrados que el Ayuntamiento comenzara a urbanizar el próximo mes de Septiembre.
Con esta ampliación, y una inversión próxima a los 3000 millones de pesetas, en breve, se va a configurar, en Elche, la mayor concentración de suelo industrial y de empresas, de la Provincia de Alicante, próxima a los tres millones de metros cuadrados de superficie total.
Y, como es lógico, pensando en el medio plazo, y en correspondencia a la demanda de una sociedad enormemente emprendedora, como lo es la ilicitana, hoy, el Ayuntamiento de Elche, y los responsables de PIMESA, ya estamos trabajando en la localización de terrenos para la construcción de un segundo parque industrial.
Sólo así seremos capaces de dar respuesta, a la que estimamos va a ser la demanda de suelo industrial de la primera década del siglo XXI en nuestra ciudad.
Déjenme que les revele parte del secreto, de ésta nuestra contribución a lo que hace escasos 9 años, tan solo era un sueño.
No ha sido otro que el tesón, la confianza, la ilusión, una iniciativa política firme y bien definida y, un último ingrediente, que no lo enunciaré yo, sino que lo hará dentro de unos instantes, D. Juan Perán, Presidente de la Junta de Gobierno de la Entidad de Conservación del Parque Industrial.
Muchas Gracias, por su amable atención.