Carlos González.

25/04/2008

Faltan cuatro días para el MAPOMA: Madrid, 27 de abril.

El de Madrid, será mi segundo maratón. El primero fue hace sólo unos meses en Benidorm. Hice un tiempo muy modesto, 4’, 24’’, 30’‘’ pero acabé, que es lo que realmente importa. Mi objetivo era ese, acabar, llegar a la meta; mantuve un ritmo constante –el que me había fijado- de 6 minutos por km hasta el 30, por el que recuerdo pasé exactamente a las tres horas.

Pero la cuarta hora y, por tanto, la teórica cuarta parte de la carrera, me resultó especialmente dura; por el cansancio acumulado, por el dolor en los pies, por las intensas rachas de viento… pero aseguro que ni por un momento se me pasó por la cabeza la idea de abandonar. Al contrario –y creo que lo he contado ya a mis amigos varias docenas de veces- cuando me encontré en el kilómetro 30, 31, 32, a pesar del indudable sufrimiento, pensaba para mis adentros que llegado a ese punto estaba dispuesto a acabar aunque fuera “arrastrándome”. Y, acabé. La sensación la conocéis todos y todas. Cuando recorres los últimos 800 ó 1000 metros, y ya ves la meta, la alfombra roja, el público, es de auténtica satisfacción, una mezcla de euforia en su más puro estado y ganas de llorar. Emoción. Y dolor. Mucho dolor en los pies. También recuerdo mis primeras palabras que, junto a dar las gracias por los obsequios y por el trato amable de los chicos y chicas de la organización, fueron para mis queridos amigos, Ismael (Ito) y Carlos, que me estaban esperando, les dije: “¡esto no lo vuelvo a hacer en mi vida!”. Y mira por dónde… me dispongo a hacerlo de nuevo este domingo.

Sobre éste, el MAPOMA, la verdad es que no puedo decir que mi preparación haya sido buena; se podría decir más bien que ha sido asistemática. Ha consistido, sobre todo, en hacer kilómetros y kilómetros, pero nada más, ni series, ni método, ni nada. Correr y correr. Incluso ahora llevo varios días sin entrenar nada; he tenido una pequeña –ínfima, parece- rotura de fibras en un gemelo y me he visto obligado a cesar en los entrenamientos. Hoy haré 4 ó 5 kms suaves para ver como reacciona la zona después de un par de sesiones de fisio (por cierto, un tipo estupendo que trabaja con Marcial Pina, también se llama*Carlos*, y que me cuenta que quiere correr su primera media en Almansa).

Lo cierto es que ahora tengo algo de miedo. No a la distancia, que ya sé lo que es, o mejor dicho que ya sé cuan larga y dura es, sino que tengo miedo a “romperme”; a que surja o se reproduzca algún tipo de lesión que me impida acabar.

En fin, faltan solo cuatro días. Cuatro días, para recorrer el Paseo de la Castellana luciendo la camiseta “tuneada” al más puro estilo ilicitano, obsequio que hemos de agradecer a José Antonio Sánchez, un auténtico campeón; cuatro días para recorrer los 42 kilómetros que separan la salida, del Paseo de Recoletos, de la meta en el Parque del Retiro.

Nos vemos en la meta: ¡Suerte a todos y todas!.