González: "la negativa de Lorente a la supresión de símbolos franquistas mancha el buen nombre de Orihuela"
Contenido de la rueda de prensa celebrada en Orihuela, el 9 de octubre, anunciando la presentación de una queja ante el Defensor del Pueblo, denunciando la negativa del PP y de la alcaldesa de Orihuela, Mónica Lorente, a suprimir los símbolos de la dictadura franquista del municipio.
Buenos días. Agradezco la presencia de todos Uds. en esta rueda de prensa. Permítanme, antes de comenzar, un minuto para la sincera cortesía política
Quiero decirles que para mi es un placer estar de nuevo aquí, en Orihuela; un municipio importante en la Provincia, en la Comunidad, un municipio muy importante para el Partido Socialista, y al que, personalmente, me gusta mucho venir. Quiero decirles también que además supone una gran satisfacción estar en la sede de los y las socialistas de Orihuela; acompañado por mis compañeros de esta Agrupación, que están haciendo un trabajo serio y riguroso, con su Secretaria General y portavoz municipal, Antonia Moreno. Y quiero destacar y reconocer públicamente que el PSOE de Orihuela está haciendo una oposición sensata, una oposición responsable, constructiva, y, ante todo, una oposición pensando en el interés general de la ciudad, de los ciudadanos. Lo cual no sólo les honra, sino que les permite ganar crédito social; posibilita que cada día haya más ciudadanos y ciudadanas identificados con su trabajo y con sus posiciones políticas.
Dicho lo cual, quiero decirles que he venido con el fin de apoyar y reforzar el trabajo que está haciendo el Partido Socialista, la concejala del PSOE, Ana Más, en relación con la supresión de la simbología franquista en la ciudad. Un asunto con el que me identifico política y personalmente.
En primer lugar, me gustaría hacer primero un planteamiento general. Miren, estoy convencido de que éste es un debate que, a estas alturas, transcurridos ya 30 años de convivencia democrática, no tendría que estar produciéndose. Porque a estas alturas,
tras 29 de Ayuntamientos Democráticos, de democracia municipal y treinta y tres años después de la muerte del Dictador, la simbología franquista, los símbolos inconstitucionales, tendrían que haber desaparecido totalmente del paisaje de los pueblos y ciudades de España. Ese debería haber sido el resultado natural de la normalidad democrática, de la que disfrutamos en tantos ámbitos.
Pero, lamentablemente, no es así. Hay quienes se resisten. Todavía hay municipios, Orihuela es uno de ellos, en los que se rememoran fechas, nombres, imágenes o actuaciones vinculadas a la terrible dictadura franquista. Imágenes, denominaciones, o reconocimientos que constituyen una vulneración flagrante de la letra de la Ley de Memoria Histórica y también del espíritu de nuestra vigente Constitución.
Por que los símbolos franquistas constituyen en si mismos una afrenta hacia los valores y a las convicciones democráticas. Y además representan una ofensa, una herida más, en la dignidad de tantos hombres y mujeres que padecieron los horrores, la brutalidad y la represión de la dictadura franquista. Y todo ello, constituye una importante anormalidad democrática.
Permítanme que les diga que, en nuestra opinión, ua democracia madura, como lo es la nuestra no puede consentir que haya plazas y jardines, con bustos, dedicados a algún personaje que fue capaz de someter, de oprimir y de violar impunemente los derechos humanos, durante años, en España. na democracia madura, como lo es la nuestra no puede admitir, que haya calles y avenidas emblemáticas, que conserven el nombre de quienes encarnan la antitesis, de los valores de la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político, que nos unen a todos y por los que, todos, trabajamos a diario. Y una democracia madura, no puede permitir que las más altas distinciones que otorga una ciudad, (la medalla de honor de la ciudad y el nombramiento de Caballero Porta Estandarte) recaigan en quien sólo simboliza crueldad, represión y dolor, mucho dolor.
Por ello nosotros, le preguntamos a la alcaldesa de Orihuela, ¿qué le parecería que hubiera en Berlín una Avenida dedicada a Adolf Hitler? ¿ Que le parecería que Hitler tuviera la Medalla de Oro de Dusseldorf? ¿O que Florencia o Roma, mantuviera la declaración de hijo predilecto de la ciudad a Benito Mussolini? Seguro que le parece un disparate ¿verdad?
Pues quiero decirles que es precisamente eso mismo lo que hace en Orihuela la Señora Lorente, el PP, ensalzar, dar dignidad, a la figura de un dictador, con sus votos rechazando la moción de supresión de la simbología franquista propuesta por el PSOE, por mi compañera Ana Más.
Dejenme que les recuerde que ocurre en los países de nuestro entorno con este tipo de asuntos. En Alemania, por ejemplo, el código penal –reitero el código penal- prohíbe utilizar públicamente los símbolos nazis; y según el artículo 86 es punible la difusión de material con propaganda de organizaciones anticonstitucionales, y con mención expresa a los símbolos de la SS, cruces gamadas o retratos de Hitler. Y en Italia todas las estatuas de Mussolini fueron retiradas en su día; y está expresamente prohibido por la propia Constitución el uso público de los símbolos fascistas. Y además, el uso de símbolos fascistas es delito de apología del fascismo.
Permitanme que añada y evidencie, que éste ya no debe ser un discurso ni de la izquierda ni de la derecha. Antes de empezar la rueda de prensa, lo comentaba con Ana Más, éste debe ser un discurso propio de demócratas, un discurso hecho desde las convicciones democráticas.
De hecho, en nuestro país cada vez son menos los dirigentes del PP que se enrocan y defienden con sus votos la presencia de símbolos franquistas en sus municipios; ayer mismo el PP gallego votaba en el Parlamento de Galicia una propuesta para apoyar la supresión de los símbolos franquistas en los municipios gallegos. Aquí pueden ver la noticia.
Pero lamentablemente todavía hay quienes se resisten a que, en sus municipios se alcance la plena normalidad democrática. Y la Sra Lorente, la alcaldesa de Orihuela, es un triste ejemplo de esa triste realidad. El PP de Orihuela, su alcaldesa la Sra Lorente, es la excepción a ese proceso de normalización, que supone la supresión de los símbolos que ensalzan la dictadura. La misma excepción que cuando, el Sr. Medina, se negaba a retirar el monolito de Franco de la Glorieta; y que en la madrugada del 18 de noviembre de 2004, con nocturnidad, a escondidas y con vergüenza, después de mucha presión social se vio obligado a retirarlo.
La señora Lorente, la alcaldesa, se comporta en este asunto, mantiene la misma actitud, que tuvo el anterior alcalde, el Sr. Medina.
Una actitud rancia. Una actitud de demócrata acomplejada. Una actitud que “mancha” el buen nombre de Orihuela. Y, por ello, ante la reiterada negativa del PP, de la Sra Lorente, a cumplir la Ley de Memoria Histórica, les anuncio que vamos a formalizar la presentación de una queja ante el Defensor del Pueblo. Es decir, vamos elevar ante el Defensor del Pueblo la negativa del PP a retirar la medalla de la ciudad y el nombramiento de Caballero Portaestandarte al dictador Francisco Franco.
Instaremos a que el Defensor del Pueblo formule una recomendación, que obligue políticamente, que comprometa, a Lorente a comportarse como una demócrata sin complejos. Y para ello nos amparamos no sólo en la lógica política, sino también en la vigente LMH, cuyo artículo 15 exige la retirada de símbolos o menciones que supongan la conmemoración o la exaltación de la Dictadura.
Muchas gracias, ahora quedamos a disposición para las preguntas que consideren oportunas.