Una densa cortina de humo
Como es natural, sigo con suma atención e interés toda la información en torno al desafortunado asunto de las facturas de publicidad del PSOE erróneamente pagadas por el Ayuntamiento de Elche. Y como socialista y ex concejal de hacienda, quisiera expresar mi opinión sobre los hechos y mi visión sobre la influencia del contexto político autonómico en el desarrollo de esta situación.
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En cuanto a los hechos, vaya por delante que estoy absolutamente seguro que, como se ha explicado públicamente, son producto de un lamentable error en el funcionamiento de la maquinaria municipal; y que, en consecuencia, la actuación de Alejandro Soler es irreprochable desde la óptica jurídico penal. Veo a la primera autoridad local incapaz de dar instrucciones o consentir que, pagos que correspondían exclusivamente al PSOE fueran atendidos con cargo a la hacienda municipal. Lo creo sinceramente. Conozco bien a nuestro alcalde y, por sus actos sé de él que es minucioso, responsable y, sobre todo, persona recta y honrada. Alguien que sabe bien cuales son las reglas del juego y que es perfectamente consciente de la importancia de cumplirlas a rajatabla. Alguien que gestiona lo público con integridad y con decencia.
Precisamente por eso, porque conozco bien a nuestro alcalde, sé que ha actuado de buena fe y que, en ningún momento ha podido haber en él ni consciencia ni intencionalidad alguna de que las facturas publicitarias del PSOE fueran abonadas por el Ayuntamiento. Quienes son conocedores del funcionamiento de la administración local saben que el concejal de hacienda con su firma, ordena pagos cuya corrección y adecuación, certifican y acreditan, en una ordenada y compleja secuencia administrativa las personas que tienen atribuida esa responsabilidad en la organización municipal. Por tanto, estamos ante un hecho que sólo puede ser entendido como un lamentable acto municipal involuntario y erróneo, por el que el PSOE y el propio alcalde han pedido disculpas, además de adoptar medidas para aumentar los controles y evitar así que pueda producirse de nuevo.
Sobre ello tendrán que pronunciarse los jueces y tribunales competentes, a los que respetamos profundamente y en quienes tenemos plena confianza; pero de antemano expreso mi absoluta convicción de que éste será un nuevo y estrepitoso fracaso judicial del PP y más concretamente de quien es su portavoz municipal, Mercedes Alonso. Alguien que por su dilatada experiencia en los bancos de la oposición –cuatro lustros ya- y por su condición de abogada, no sólo conoce el funcionamiento de la administración local sino también el de la administración de justicia. Y que, por ello, es perfectamente consciente de que su iniciativa –la querella por la presunta comisión de malversación de caudales públicos y prevaricación- es un dislate jurídico cuyo fin último es dañar la imagen del PSOE. Una maniobra tan burda como disparatada que supone un caso más de utilización indebida de la justicia con fines exclusivamente partidistas; algo en lo que, como acredita la hemeroteca, la portavoz del PP ha demostrado ser una auténtica experta.
No obstante lo dicho, quiero evidenciar que tras este episodio de crispación de la vida política local y de intento de desprestigio del alcalde de la ciudad, no sólo está presente la ambición sin límites y el estilo ponzoñoso con el que la candidata del PP ha demostrado que entiende la vida política. No. Tras la operación de acoso al alcalde del PSOE, en realidad está la grave situación por la que atraviesa el Partido Popular. Está Álvaro Pérez, el Bigotes para entendernos; está Francisco Correa; está el tesorero del PP, Luis Barcenas; está Ricardo Costa; está Francisco Camps; están los contratos de la Generalitat bajo sospecha; están las operaciones urbanísticas; están los regalos injustificables; el Jaguar; los billetes de 500 euros; los exclusivos trajes… está, por tanto, el caso Gürtel y el caso Orange Market, que tanto preocupan a Mariano Rajoy.
En definitiva, tras los feroces ataques al alcalde de Elche no sólo hay un intento más de la Sra. Alonso de llegar al poder municipal a cualquier precio; sino que concurre toda una estrategia dirigida a intentar eludir sus propias responsabilidades políticas con acusaciones de corrupción dirigidas a los demás. Una densa cortina de humo con la que desviar la atención de la gravedad de la situación por la que atraviesa el PP en la Comunidad Valenciana y el propio Francisco Camps. Pero estoy convencido de que fracasarán una vez más. La realidad de los hechos prevalecerá, quedará acreditado que se trató de un error de la maquinaria municipal y que el alcalde, Alejandro Soler, es simple y llanamente un político decente y honesto que trabaja cada día con intensidad por Elche y por los ilicitanos.
Carlos González
Diputado del PSOE en las Cortes Generales por Alicante