González: "El esfuerzo inversor en infraestructuras ha llevado a que España haya invertido el triple que Estados Unidos y el doble que Alemanía en 2009"
Contenido de la intervención en la Comisión de Fomento del Congreso de los Diputados, en el trámite de comparecencia de la Secretaria General de Infraestructuras, Inmaculada Rodríguez Piñero, para dar cuenta de los presupuestos de 2011 correspondientes a su departamento.
En primer lugar quisiera saludarle y darle la bienvenida a esta Comisión en nombre del Grupo Parlamentario Socialista. Sabe usted que para nosotros supone una gran satisfacción recibirla en esta Cámara y sabe también que los diputados y diputadas socialistas conservamos un magnífico recuerdo de usted y de su trabajo en esa etapa. Lo digo con tanta sinceridad como afecto. Queremos felicitarle por su exposición, que consideramos interesante y brillante, y por su valiosa tarea al frente de la Secretaría General de Infraestructuras del Ministerio de Fomento, reconocida por todos —reconocida en muchas ocasiones por el propio ministro de Fomento—, excepto por el señor Ayala.
Permítame que comience mi intervención expresándole nuestra coincidencia general con el que ha sido su planteamiento de fondo, el que usted ha realizado, y particularmente con su reflexión sobre la elección adecuada del ajuste. Compartimos con usted que el ajuste presupuestario realizado contribuye a fomentar la confianza en la economía, y eso en este momento es enormemente positivo para nuestro país, y compartimos con usted que se ha elegido bien dónde focalizar, a dónde dirigir el grueso del ajuste, como usted decía. No se trata de una cuestión de doctrinas, como ha dicho el señor Ayala, sino de una cuestión de modelo y de opción o de alternativa política. Para nosotros —usted lo ha planteado— es básico preservar la política social; es básico en este momento de dificultad para el cambio de modelo de crecimiento fomentar la inversión en I+D+i y es básico fomentar y favorecer en estos momentos la formación de capital. Por tanto, compartimos plenamente la reflexión con la que usted comenzaba su intervención.
Permítanme que también de modo general exprese en el comienzo de mi intervención la enorme distancia con el enfoque que ha realizado el portavoz del Partido Popular, que, a juicio de este grupo y de este portavoz, ha estado más cercano al terreno de la demagogia y de la crítica fácil que al terreno del argumento sólido y consistente. Déjeme que le diga que este grupo considera que, pese a las dificultades que se han ido desgranando a lo largo de la distintas comparecencias esta mañana, consideramos que estamos ante un buen presupuesto, que a la vez es plenamente consecuente con el objetivo del Gobierno de reducir el déficit público y al mismo tiempo es coherente con el objetivo de seguir apostando por la inversión en infraestructuras como medio para favorecer la reactivación económica, para impulsar el cambio de modelo productivo y para seguir trabajando, algo que este grupo considera muy importante, en pro de la vertebración y de la cohesión del territorio.
Como ha dicho esta mañana el señor Morlán, se trata de un presupuesto perfectamente adaptado a las necesidades de la economía, y quiero reconocer —y considero que es justo hacerlo— que han conseguido ustedes, el equipo del Ministerio de Fomento, encontrar ese difícil punto de equilibrio entre dos objetivos teóricamente contrapuestos, o al menos entre dos objetivos muy difíciles de armonizar, eso que esta mañana el portavoz del Grupo Socialista, señor Simancas, definía como esa difícil misión que el equipo del ministerio ha conseguido resolver de forma inteligente: conjugar la reducción del déficit con mantener altos niveles de inversión productiva, que es una clave para la salida de la crisis, o mejor dicho, que son dos claves esenciales para la salida de la crisis. Las cifras y las políticas de gasto a las que usted se ha referido y que nos ha trasladado significan para este grupo apuesta por el desarrollo sostenible, mejora de la competitividad de las empresas, respeto por el medio ambiente y —le damos mucha importancia— creación de empleo, porque invertir 13.600 millones de euros, diga lo que diga el Partido Popular, diga lo que diga el señor Ayala, no es tirar por la borda absolutamente nada, sino apoyar a nuestro tejido empresarial y contribuir a crear empleo. A mí me surge la duda de si los 13.626 millones de euros no van a producir retornos, que es lo que parecía que decía el señor Ayala, o si cada millón de euros de estos 13.626 que se van a invertir no van a generar esos 16 puestos de trabajo a los que hacía referencia. Evidentemente que sí, evidentemente que esos 13.000 millones de euros, que esos 2 billones de pesetas largos van a producir retornos, van a generar empleo y van a apoyar a las empresas del sector. Déjeme también que le diga, señora secretaria general de Infraestructuras, que nosotros en estas cifras que usted ha desgranado y en las políticas de gasto a las que se ha referido hemos visto la expresión contable de los objetivos de un gobierno que, pese a las dificultades económicas, continua apostando con mucha responsabilidad por la modernización de las infraestructuras del país como un medio, como un instrumento para impulsar la mejora de la competitividad de la economía española.
Tengo que decirle, porque esta mañana se ha menospreciado por el portavoz del Grupo Popular —en esta segunda intervención no lo ha hecho—, que valoramos sobremanera el esfuerzo de austeridad y de eficiencia que está realizando el Ministerio de Fomento. En consecuencia, consideramos muy positiva la reducción del gasto corriente y de los gastos de personal que ya se ha realizado —lo decía antes el señor subsecretario en su intervención— así como que se ha proyectado para los próximos cuatro años que, si no he entendido mal esta mañana, son más de 1.300 millones de euros. Un esfuerzo, permítame que lo diga en clave política, del que algunas de sus señorías deberían tomar muy buena nota para exportar a comunidades autónomas en las que se recorre precisamente el camino inverso, se dispara el gasto corriente y se contrae la inversión, como sabemos que está ocurriendo, como ha demostrado esta mañana el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, señor Simancas, en comunidades como Madrid, la Comunidad Valenciana, la Comunidad de Murcia o Galicia, donde, como digo, se dispara el gasto corriente y se reduce la inversión.
Quiero también señalar que es importante poner en valor el extraordinario esfuerzo inversor que se viene realizando de forma sostenida en el tiempo. En la última década, desde el año 2000, pero singularmente desde 2005, desde los primeros presupuestos aprobados y ejecutados por el Gobierno del señor Zapatero, por el Gobierno del Partido Socialista. Se ha hecho referencia a ello esta mañana, pero desde mi grupo queremos enfatizarlo. La inversión media del periodo 2005-2008 ha registrado un crecimiento del 35 por ciento con respecto a la inversión del periodo 2001-2004. Lo ha dicho el señor Morlán esta mañana, pero nosotros consideramos que esa es una cuestión determinante. Ese esfuerzo inversor adicional aportado por el Gobierno del Partido Socialista ha permitido incrementar considerablemente el stock público de infraestructuras de nuestro país. Esto nos permite hacer la reflexión que hacía usted al principio de su intervención, eso nos permite en este momento acomodar la inversión en infraestructuras a esta coyuntura difícil. Sin embargo, a nuestro juicio, hay más datos relevantes para valorar políticamente el presupuesto del ministerio de Fomento y el esfuerzo inversor ejecutado en estos últimos años. Ha hecho usted referencia a ello, señora secretaria general, ese dato importante viene del exterior, pero desde mi grupo también queremos resaltarlo. Nos referimos al esfuerzo inversor en términos de producto interior bruto comparado con otros países, que en datos de 2009, según la gráfica de la que se hablaba anteriormente y que figura en la página web del Ministerio de Fomento, según ese documento, España ha invertido en infraestructuras el triple que Estados Unidos en 2009; más del doble que el gigante alemán en 2009 y señalaba usted que también más que Francia y otros países de nuestro entorno. Se ha hecho, por lo tanto, un esfuerzo ingente, se ha realizado un esfuerzo extraordinario. Aun en este momento de extraordinaria complejidad se está realizando un esfuerzo del 1,3 por ciento del producto interior bruto, muy superior —como también se ha señalado hoy y queremos subrayar— al 0,8 que se realizaba en el periodo 2000-2004. Todo ello en un contexto económico diametralmente opuesto a este.
Es indudable, señorías, que la exigencia de austeridad para cumplir los objetivos de déficit comprometidos por el Gobierno suponen una minoración de la capacidad inversora del Ministerio de Fomento para este ejercicio. Aun así, este grupo considera enormemente positiva la inversión presupuestada en 2011, que en su conjunto —antes hacía referencia a ella— supone 13.626 millones de euros, 9.585 asignados a su sección concretamente, y que sigue siendo, se diga lo que se diga, se intente minusvalorar o se intente devaluar, notoriamente superior a los 10.000 millones de euros invertidos en el periodo 2000-2004 por el anterior Gobierno. Era una cifra muy importante esa inversión media de 10.000 millones de euros, pero nadie puede poner en duda que estos 13.626 son mucho más, son una cantidad sustancialmente mayor y, subrayo, en un momento económico diametralmente opuesto.
Quiero también hacer referencia, señorías, señora secretaria general de Infraestructuras, como no podía ser de otra forma, al tan traído y llevado por el señor portavoz del Grupo Popular Plan extraordinario de infraestructuras de colaboración público-privada. Nosotros lo vamos a decir sin tapujos, lo ha dicho antes el señor subsecretario, se ha dicho por parte de otros intervinientes y no le buscamos tres pies al gato: complementa la capacidad inversora del ministerio, no hay que darle vueltas a esa cuestión. Sin duda alguna, este ejercicio y el siguiente va a ser una herramienta fundamental para conseguir el equilibrio entre la necesaria ejecución de obra pública y esa vital reducción del déficit público de la que estamos hablando. Lejos de ser un instrumento penoso, se ha utilizado este calificativo esta mañana por parte del portavoz del Grupo Popular, se refería al Plan extraordinario de infraestructuras —está en el «Diario de Sesiones»—, es una opción inteligente y que va a ser socialmente muy útil. No le dé usted muchas vueltas, señora secretaria general de Infraestructuras, no se trata de ningún plan sin cimientos; usted ha dejado muy claros cuáles son los cimientos del plan, cuál es su trayectoria y cuál va a ser su conclusión. Si algunos no lo han entendido o si algunos no lo quieren entender, es su problema. Pero estos que califican como plan sin cimientos este plan que ya tiene obras asignadas, este plan que se va a convertir en ejecución de obra en 2011 y en 2012, estos que llaman plan sin cimientos, presentaban planes de infraestructuras con cuatro fotocopias en blanco y negro, ni siquiera a color, y recorrían España vendiendo infraestructuras por doquier que luego jamás se ejecutaron, como todos bien sabemos.
Dicho esto, quiero hacer una referencia a la alta velocidad, a la inversión en ferrocarril. Usted ha hablado de ello, sé que en la comparecencia del pasado año se habló de ello, se ha hablado del AVE a la Comunidad Valenciana, no puedo pasar por alto mi condición de valenciano del sur, mi condición de alicantino, y quiero poner en valor y expresar la satisfacción del Grupo Parlamentario Socialista porque su compromiso del año pasado en esta Cámara en su primera comparecencia de poner en servicio 513 kilómetros de alta velocidad se ha cumplido rigurosamente. La actuación más destacable dentro de esos 513 kilómetros es esa a la que usted hacía referencia y que yo no quiero dejar de nombrar, la alta velocidad, el AVE a Valencia, pasando por Cuenca y pasando también por Albacete, un compromiso que mi grupo celebra que se vaya a hacer realidad el próximo 18 de diciembre. Déjenme que les dé dos razones muy en clave valenciana, celebramos que este compromiso de la alta velocidad se haga realidad, como hemos celebrado que se hayan hecho tantos otros en estos años de Gobierno del señor Zapatero y del Partido Socialista, y lo celebramos porque supone dar respuesta, señorías, a una expectativa y a una necesidad de los valencianos y valencianas y porque sin duda alguna va a tener una importante repercusión, importantes beneficios económicos y sociales para el conjunto de la Comunidad Valenciana. Eso desde la perspectiva del interés general, pero también desde la perspectiva política celebramos que se ponga en marcha y que el AVE llegue el 18 de diciembre a la Comunidad Valenciana, porque supone el cumplimiento de una promesa del presidente Zapatero, de un compromiso difícil de contraer y difícil de llevar a la práctica, ya que cuando el señor Zapatero llegó al Gobierno el grado de ejecución de obras del AVE a la Comunidad Valenciana, el corredor más importante y más caro de España —912 kilómetros, 12.300 millones de euros de inversión—, el corredor al que parecía que el Partido Popular prestaba más interés que a ningún otro, resultó tener un nivel de ejecución cercano al 1 por ciento. Por eso subrayo y pongo en valor el compromiso valiente del Gobierno de Zapatero, el compromiso valiente del Partido Socialista de decir que el AVE llegaría en 2010 a la Comunidad Valenciana y el compromiso cumplido que nos llena de satisfacción a los miembros de este grupo y que estoy seguro que a las señorías del Grupo Popular y al señor Ayala también. Hoy hemos oído con satisfacción que el AVE llegará en 2012 a Alicante —lo hemos vuelto a oír; el Gobierno sigue comprometiéndose— y en 2014 a Murcia, lo cual es una buena noticia para la Comunidad Valenciana y para la Comunidad de Murcia.
Señorías, quiero acabar con una reflexión general interesante; me gustaría entrar en muchas más cuestiones que se han dicho pero quizá me excedería respecto a la generosidad del señor presidente. Como decía, quiero acabar planteando la reflexión general de que con la llegada del Partido Socialista al Gobierno en 2004 comenzamos un periodo en el que se ha realizado una inversión en infraestructuras desconocida en nuestro país. No comparto la idea que se ha deslizado esta mañana de burbuja en materia de infraestructuras, pero es cierto que se ha mantenido un ritmo inversor frenético que nos ha permitido avanzar en la modernización de nuestra red de aeropuertos, en nuestra red de carreteras, en nuestra red de puertos y hemos avanzado a una velocidad inusitada. Esto es lo que indican los distintos presupuestos y lo que indica la realidad de nuestro entorno inmediato. El panorama económico ha cambiado —no voy a ser yo quien lo explique, lo saben sus señorías mucho mejor que yo— y es preciso que nos adaptemos a esta nueva realidad. Vivimos un momento complejo, con menos ingresos, con menos recursos disponibles para la inversión en infraestructuras y es el momento, como ha planteado con serenidad y con responsabilidad este Gobierno, de la austeridad, de la búsqueda de la eficiencia y de explorar esas fórmulas de colaboración público-privada. Ante esta situación, ante este nuevo contexto que estoy definiendo y que se concreta en el presupuesto que se está discutiendo hoy, se producen dos tipos de reacciones políticas. De una parte, la de quienes consideramos que el Gobierno hizo lo correcto en un primer momento, en esa fase expansiva de la economía española, y ahora sigue haciendo lo que debe y, en consecuencia, el Gobierno lo hizo bien, lo está haciendo bien y es merecedor de nuestro apoyo parlamentario y, de otra parte, la reacción de quienes hacen lo de siempre, rasgarse las vestiduras, olvidar su responsabilidad —la tienen porque gobiernan en muchas comunidades autónomas y no hay que olvidar que ejercer la oposición es también tener una responsabilidad importante en el futuro del país— y entregarse a la crítica fácil y, como hemos visto hoy, a ese terreno rayano en la demagogia y dicen una cosa aquí y la contraria en la sala de al lado; hacen una cosa aquí y totalmente la contraria allí donde gobiernan, una práctica, una forma de posicionarse frente a esta realidad que sin duda alguna resiente su coherencia.
En definitiva, señor presidente, acabo manifestando a la señora secretaria general que tiene todo el apoyo del grupo parlamentario, todo el respaldo y la valoración positiva del Grupo Socialista, porque este es un presupuesto, como se ha dicho hoy en repetidas ocasiones, adaptado a las necesidades de nuestra economía y porque, como ha dicho el propio Fondo Monetario Internacional que antes citaba el señor Ayala aunque se le olvidó una parte de la cita, desde una perspectiva más general no es que España esté haciendo las cosas bien sino que las está haciendo muy bien y está cogiendo el toro por los cuernos. Acabo con esta cita, le doy las gracias por sus explicaciones y al señor presidente por su benevolencia en el uso de la palabra