Carlos González.

22/11/2010

Facturas: efecto "boomerang"

Hace sólo unos días hemos sabido que el Tribunal Supremo ha dictado una sentencia que ordena reabrir el manido asunto de las facturas de publicidad indebidamente pagadas por el Ayuntamiento de Elche. Un lance que, como recordará el lector, provocó un agrio episodio en la vida política municipal protagonizado por la portavoz del PP, Mercedes Alonso; una estéril polémica que acabó con un contundente auto de sobreseimiento de la Audiencia Provincial, en el que se desestimaron las pretensiones penales del Partido Popular. Y sobre el que, ahora, el Alto Tribunal ha entendido que precisa una instrucción todavía más completa, en la que tenga cabida la práctica de las pruebas solicitadas tanto por la acusación como por la defensa.
Diario Información

En relación con ello, quiero expresar mi plena convicción de que asistimos a un capítulo más de utilización indebida de la justicia con fines exclusivamente partidistas. Esta es una querella artificiosa, infundada y cargada de auténtica mala fe en la que el PP es consciente de que la actuación enjuiciada no es más que acto municipal involuntario y erróneo, que no constituye hecho delictivo alguno. Un error administrativo sobre el que el PSOE y el propio alcalde, Alejandro Soler, han dado cumplidas explicaciones, han pedido disculpas y han adoptado medidas para impedir que se vuelva a producir.

Dicho lisa y llanamente, no es lo mismo un error que un delito, los querellantes lo saben bien y son plenamente conscientes de que “no hay nada que rascar” desde el punto de vista penal. Pero eso no importa. Lo que realmente interesa y persiguen la portavoz del PP y los suyos es prolongar la vida de este procedimiento judicial, y conseguir recorrer los escasos siete meses que restan hasta las elecciones municipales mezclando tribunales y campaña electoral. La estrategia es evitar que el debate político gire sobre la gestión, el proyecto de ciudad y las propuestas para mejorar la vida de los ilicitanos e ilicitanas. Pretenden propiciar un ambiente político irrespirable, un lodazal maloliente, que desmovilice al electorado socialista a base del recurso a los rumores maliciosos, las insinuaciones ruines y la descalificación personal del adversario; un terreno éste en el que el PP ha demostrado que se desenvuelve como pez en el agua. En definitiva, el objetivo último es mantener artificialmente una acusación en los tribunales con el fin de menoscabar la imagen del PSOE y, en particular, provocar el descrédito de quien hoy es el alcalde de la ciudad y candidato socialista a la reelección.

Precisamente, por ello considero necesario e importante denunciar públicamente no sólo la estratagema torticera de instrumentalización de la justicia, sino también resaltar la consecuencia más directa de este reiterado modus operandi del Partido Popular: su renuncia a presentarse ante los ilicitanos e ilicitanas como una alternativa política seria, rigurosa y constructiva; su inequívoca opción por perpetuarse en Elche como un partido alejado de los intereses de los ciudadanos, obsesionado con crispar y enrarecer la vida política municipal y, carente de un proyecto sólido, creíble y viable de ciudad. No hay duda: el grupo popular ha optado por hacer oposición en los Tribunales en lugar de cumplir con el mandato recibido en las urnas y hacer una oposición reflexiva, sensata y serena desde el salón de plenos municipal. O lo que es lo mismo, la Sra. Alonso, con esta nueva maniobra judicial, ¡Y van 15 en poco más de 3 años! muestra con rotundidad su abdicación de hacer política constructiva, política útil para los ciudadanos.

En definitiva, la conclusión a la que llego al ver estos días la actitud mitad eufórica mitad desafiante del PP, es que Alonso y quienes la acompañan en sus despropósitos judiciales, tras lustros de oposición, aún no comprenden la dinámica de la ciudad; y que, en consecuencia, no han entendido que estar en la oposición no puede consistir en el recurso permanente a la bronca por la bronca. No han entendido que hay momentos en los que se precisa tener altura de miras y favorecer un clima de acuerdos y consenso. Y sobre todo, no entienden que, en estos tiempos de incertidumbre los ciudadanos toleran mal los enfrentamientos estériles, el uso frívolo de la justicia y las cacerías partidistas a las que tan acostumbrados nos tienen. Por ello, cada día estoy más convencido de que el inexistente caso de las facturas se volverá contra el PP y tendrá un demoledor efecto “boomerang” para la Sra. Alonso.