Reflexiones sobre Porta de la Morera: un espacio de futuro
Como se sabe, una reciente sentencia judicial ha estimado el recurso planteado por unos particulares, en el que se ha cuestionado el sistema de distribución del aprovechamiento urbanístico en el céntrico solar de Porta de la Morera.
Como se sabe, una reciente sentencia judicial ha estimado el recurso planteado por unos particulares, en el que se ha cuestionado el sistema de distribución del aprovechamiento urbanístico en el céntrico solar de Porta de la Morera.
Ello motiva que, como portavoz del grupo socialista en el Ayuntamiento de Elche, considere necesario, ofrecer a los lectores una visión de conjunto sobre las diversas circunstancias que rodean este asunto.
No se trata con ello, de discutir aquí el fallo judicial, ni la legitimidad de la parte recurrente para mostrar su disconformidad con la decisión municipal, sino más bien de ofrecer las razones que nos han llevado a tomar las decisiones hasta ahora adoptadas y los objetivos que, con ellas, hemos perseguido.
Afirmar que Porta de la Morera ha sido hasta finales de los años 90 una zona profundamente degradada, es, simple y llanamente, poner de relieve una obviedad, cuya imagen muchos ciudadanos todavía conservarán en su recuerdo. Se trataba de un espacio de aproximadamente 17.000 m2, situado en pleno corazón del centro histórico y comercial, que no cumplía función alguna de utilidad para la ciudad y que actuaba como “barrera” entre las zonas urbanas limítrofes.
En 1969, en concreto el día 25 de octubre, el desaparecido semanario Primera Pagina de Alicante se refería en sus páginas de Elche, al solar de Porta de la Morera como una “laguna urbanística”; afirmando, en el cuerpo de la noticia que “dista de la Glorieta menos de 200 metros y sigue arrastrando su penuria de años, mostrando sus actuales fealdades y abandono en el propio corazón de la ciudad…”
Se aprecia con claridad que, ya en aquel momento, el deterioro y la esterilidad del céntrico solar era objeto de preocupación e interés ciudadano, como lo demuestra la cita de la noticia reproducida
En 1986 el primer Plan General tras el advenimiento de la Democracia, lo clasificó como zona verde. Esa importante decisión política impedía que se cumplieran las previsiones del PGOU de 1962 y de su revisión aprobada en 1973, los cuales establecían una ordenación especial, que permitía la construcción intensiva de viviendas. No obstante, no se materializó la obtención de la propiedad, lo que presumo fue debido a los elevados costes que ocasionaría la indemnización a los propietarios.
En 1996, tras casi medio siglo de abandono y deterioro, el gobierno municipal suscribe un convenio urbanístico con la mercantil propietaria de la inmensa mayoría de la manzana. El Ayuntamiento obtiene gratuitamente con su firma la propiedad de más de 14.000 m2. Como contraprestación, la propiedad recibe el derecho a construir sobre cuatro parcelas situados en la zona Este del solar, que vienen a ocupar aproximadamente 1300 m2.
En el transcurso de la negociación, los propietarios del resto de las fincas de esa “manzana”, pequeñas propiedades situadas en el Filet de Fora, fueron invitados reiteradamente a participar e integrarse en el convenio, en igualdad de condiciones y trato. Es decir, con derecho a obtener el correspondiente aprovechamiento urbanístico en la zona. Ello, lógicamente, a cambio de ceder, también gratuitamente, al municipio sus fincas. La reiterada negativa de éstos, obliga a tomar la decisión de la aprobación del referido convenio sin su participación. No haberlo hecho, hubiera perpetuado la situación de desuso y deterioro anteriormente descrita y conllevaba la pérdida de importantes oportunidades.
Obviamente, no se puede pasar por alto que la aprobación y firma de ese convenio, significaba para el Ayuntamiento y, por ende para la ciudad, un ahorro considerable. La cesión gratuita del solar, a cambio de un equilibrado y justo porcentaje de edificabilidad, implicaba “coste cero” para el erario municipal.
Además, aunque restaba por obtener el porcentaje de suelo perteneciente a los propietarios recurrentes, se abría inmediatamente la puerta para tomar decisiones de futuro sobre la zona. Se permitía desbloquear un solar, cuya estratégica ubicación permitía acometer necesarios proyectos, cuyo interés público era y es indudable.
Así, quienes en ese momento teníamos la responsabilidad de gobernar, impulsamos de forma simultánea varias iniciativas que se consideraron necesarias, oportunas y socialmente útiles.
Primero, la construcción de un aparcamiento subterráneo con capacidad para más de 450 vehículos, hoy en funcionamiento y con una extraordinaria aceptación entre los usuarios. Piénsese que, ese era el único emplazamiento posible para llevar a cabo tal actuación. Y, piénsese también que se trataba de una decisión que, más allá de sus efectos directos, generaba positivos efectos inducidos, al permitir actuar decididamente en el centro histórico y comercial, mejorando notablemente su fisonomía y su accesibilidad peatonal.
Así, el aumento de la capacidad de aparcamiento desbloqueaba, es preciso recordarlo para comprender la envergadura y el interés público de la actuación la posibilidad de llevar a cabo actuaciones, que hoy son ya una realidad. Pronto comenzaron las obras de reurbanización de las calles y plazas: Hospital, Troneta, Plaza de la Constitución, Olivereta, Desamparados, Almórida, Alfonso X, Replaceta del Espart, Plaza del Palau, La Fira, Plaza del Salvador, Porta Xíquica, etc.
En segundo lugar, la obtención de la propiedad permitió también, la urbanización del gran espacio que, tras la construcción del estacionamiento en el subsuelo, resultaba como plaza pública y que se extiende hacia el Sur, hasta el limite que representa la Calle Curtidores.
Sin duda este va a ser un espacio público de indudable valor y utilización social, a partir del momento de la conclusión de las obras. Su tamaño, inusual en nuestra ciudad, le va a convertir en punto de referencia ineludible para toda la ciudad.
Y, por último, con el ánimo de impulsar la actividad turística, se pone en marcha la construcción de un Centro de Congresos, que posibilitará que Elche se introduzca dentro del circuito de municipios con capacidad para recibir y organizar este tipo de eventos.
Una ciudad que cuenta con el indudable atractivo turístico que representa la doble condición de Patrimonio de la Humanidad, de dos de sus más preciados bienes, debe desarrollar una estrategia orientada a obtener una rentabilidad social y económica de ello.
En definitiva, la actuación municipal en Porta de la Morera, constituye un proyecto integral cuya principal motivación ha sido y sigue siendo provocar la transformación y modernización de una gran zona. Un conjunto de actuaciones que están concebidas para favorecer a las personas, aumentado los espacios públicos y mejorando las posibilidades de los peatones y de los conductores. Un planteamiento municipal que, a su vez, está dirigido a potenciar desde la perspectiva socioeconómica el centro histórico de la ciudad.
En definitiva decisiones que, con independencia del resultado final de la disputa judicial, persiguen el que es el objetivo fundamental del PSOE en su tarea al frente del gobierno municipal, mejorar la ciudad y contribuir con ello a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.
Fdo. Carlos González Serna
Portavoz del Grupo Socialista en
el Ayuntamiento de Elche