Más aparcamiento
Así pues, la construcción, en una primera fase del Plan de Aparcamientos, de estos seis estacionamientos subterráneos, va a conllevar importantes beneficios colectivos, generando efectos inmediatos como puedan ser: una evidente mejora de la calidad ambiental y paisajista, una considerable moderación del tráfico en las zonas de afectación, mayores facilidades para el automovilista y, lógicamente, una profunda recuperación de espacio para el peatón.
El tráfico suele ser, en las grandes ciudades, uno de los principales problemas de los ciudadanos y, por ende, una importante fuente de preocupación para sus representantes políticos.
Considero que Elche no es excepción a esta regla general. Nuestra ciudad se ha convertido, en muy breve periodo de tiempo, en una urbe de tamaño medio que, con timidez pero sin posibilidad de vuelta atrás, se aproxima a la cifra de 200.000 habitantes. Al tiempo que el casco urbano ha crecido en extensión y población, el número de vehículos, propiedad de los ilicitanos, ha ido acelerando su crecimiento en clara progresión geométrica; contando en la actualidad con una tasa de vehículos por habitante, sensiblemente superior a la de otras ciudades de características similares a la nuestra.
Este proceso de vertiginosa motorización, está generando importantes necesidades que pueden comprender objetivos políticos diversos, que abarcan desde la mejora de la calidad ambiental, – reducción de la contaminación atmosférica -, hasta la propia potenciación de la seguridad vial, – disminución de los niveles de siniestralidad -. No obstante, junto a tales factores, la demanda de más aparcamiento surge como una de las necesidades más obvias, y por ello más reclamadas por los ciudadanos.
En efecto, el fenómeno de hipermotorización, que se desarrolla desde mitad de los años ochenta hasta la actualidad, ha provocado la saturación del espacio disponible destinado al aparcamiento en la vía pública, en la mayor parte del municipio. Dicho de otro modo, tanto los barrios como el centro de la ciudad carecen de espacio suficiente para albergar el número de vehículos demandantes de aparcamiento, bien sea por el conductor “residente” o por el propio conductor “desplazado”.
Sin duda, ello exige, a quienes tenemos la responsabilidad del gobierno municipal, la adopción de medidas de gestión del tráfico encaminadas a satisfacer tal necesidad colectiva. De ahí que, estemos firmemente dispuestos a impulsar una política de construcción de aparcamientos públicos subterráneos, combinada con una actuación decidida de rehabilitación del espacio público, de la calle.
El doble objetivo de aumentar la capacidad de aparcamiento y, al tiempo, recuperar la calle para los vecinos y vecinas va a representar, de una parte, la puesta en marcha, en seis zonas clave de la ciudad, de más 2000 plazas de estacionamiento subterráneo; y, de otra parte, significará, además, transformar y mejorar zonas públicas, hoy degradadas o infrautilizadas, en espacios de convivencia para los ciudadanos.
Así pues, la construcción, en una primera fase del Plan de Aparcamientos, de estos seis estacionamientos subterráneos, va a conllevar importantes beneficios colectivos, generando efectos inmediatos como puedan ser: una evidente mejora de la calidad ambiental y paisajista, una considerable moderación del tráfico en las zonas de afectación, mayores facilidades para el automovilista y, lógicamente, una profunda recuperación de espacio para el peatón.
En síntesis, considerables ventajas en materia de calidad de vida, que incidirán indirectamente de un modo positivo, además, en la actividad económica de quienes, a parte de ser también conciudadanos y conductores, ejercen el comercio en tales zonas.
En ese sentido, ni que decir tiene, que las políticas de recuperación y mejora del espacio urbano combinadas con la creación de aparcamiento “en rotación” o de alquiler por tiempo, ejercen un considerable efecto beneficioso para los comerciantes, tradicionalmente demandantes principales de estacionamiento para sus potenciales clientes.
Por todo ello, considero que la propuesta municipal de construcción de 2000 nuevas plazas de aparcamiento en Carrús, el Raval, Poeta Miguel Hernández y Centro-Histórico e inmediaciones, constituyen una respuesta adecuada a una necesidad cada vez más imperiosa.
Es por ello que, desde esta Tribuna invito a la reflexión al lector en general y solicito, en nombre del equipo de gobierno, la tolerancia y el apoyo ciudadano de todos aquellos que, para experimentar una mejora, habrán de sufrir las incomodidades y molestias lógicas que cualquier gran obra lleva aparejada.
En consecuencia, indudablemente, la construcción de una ciudad más humana, más agradable y más habitable, exige la colaboración y el esfuerzo colectivo y solidario de todos y cada uno de los ilicitanos.
Carlos González
Portavoz Grupo Municipal PSOE