Carlos González.

13/08/2004

Pregón, anunciando las fiestas de agosto de Gérgal (Almería)

Texto de la intervención realizada el 13 de agosto de 2004, en la Plaza Nueva de Gérgal (Almería), anunciando el inicio de las fiestas patronales.

Buenas noches

Gergaleñas y Gergaleños
Amigas y amigos

Quiero que mis primeras palabras, al dirigirme a vosotros esta noche del trece de Agosto, sean las mismas que le dije a Leonor,a vuestra querida Alcaldesa, cuando me propuso ser pregonero de las Fiestas de Gérgal del año 2004.

Y, mis primeras palabras fueron para decirle, sin dudar ni un solo instante, que era para mi “un enorme orgullo, un gran honor y una gran satisfacción, recibir el encargo de ser pregonero de la Fiestas de Gérgal”.

Y, Amigos y Amigas,
Vecinos y vecinas de Gérgal:

Está noche os digo, a vosotros y vosotras, mirándoos a los ojos, que me siento plenamente orgulloso, honrado y totalmente satisfecho de estar en esta Plaza, dispuesto a anunciar el comienzo de vuestras Fiestas Patronales.

Y, os aseguro, que no se trata de cortesía; ni de palabras huecas y vacías.

¡Al contrario!.

Son palabras sinceras; palabras sentidas, que brotan del corazón y de los sentimientos.

Por eso, quiero también que sepáis…porque éstas son noches de emotividad, noches de mostrar el alma… por eso, decía, quiero también que sepáis…

Que me siento feliz y contento, por estar aquí,como uno más, entre vosotros y vosotras,

Que me siento feliz y contento, por compartir la alegría que irradia vuestro pueblo, al ver que ya comienzan las esperadas Fiestas.

Y quiero que sepáis también…

Que me siento, feliz y contento, por tener el privilegio de ser quien, os llame, desde esta Plaza, a disfrutar de los días de Fiesta, que hoy comienzan.

Amigos y Amigas,
Vecinos y vecinas de Gérgal:

Sabed que, inexplicablemente,
la Iglesia,
el Castillo,
la Sierra de los Filabres y,
el Observatorio,
se encuentran entre los recuerdos de una infancia que no pasé aquí.

Sabed también que,
vuestra forma de hablar,
vuestras costumbres,
los apodos de muchos,
y las historias que todavía cuentan los más viejos del lugar,
me resultan extraordinariamente cercanas y familiares.

Sabed también que,
Cuando recorro las calles empinadas,
Cuando observo las casas blancas, – como recién pintadas -,
Cuando contemplo la belleza austera de vuestra Sierra…
experimento una sensación extraña y misteriosa: ¡siento como si siempre hubiera estado aquí, junto a vosotros!.

Sabed también que,
en la Plaza Nueva
y en la Plaza Vieja,
ante el Ayuntamiento,
en la Iglesia y en el Castillo,
en las calles escarpadas,
me encuentro como en casa; como si este fuera, en verdad, el pueblo de mi nacimiento.

Y, sabed también, que aunque no han sido demasiadas las veces en las que he estado entre vosotros, (¡menos – desde luego- de las que hubiera querido); en ocasiones, desde la distancia, he echado en falta, este pueblo en el que no nací, pero que es la tierra donde hundo mis raíces.

Y sabed, que todo lo que os cuento tiene nombre. Se llama: añoranza.

Y es la añoranza que contraen, – que contraemos – los que siendo de cualquier otro lugar, los que habiendo nacido a muchos kilómetros de distancia, son,- como yo lo soy-, hijo y nieto de Gergaleños.

Sabed, por último, amigos míos, que los hijos de los Gergaleños, – vuestros hijos: los que tuvieron que marchar y los que nacieron fuera – heredan de sus padres el cariño por esta tierra, el respeto por su historia y, también, sus recuerdos de la infancia y de la juventud.
Por eso, (amigos míos) en mi memoria almaceno recuerdos, guardo nombres y, rememoro anécdotas y vivencias, que no me pertenecen, que no he vivido.

Recuerdos y vivencias que heredé de un hombre – mi padre – que cada día de su vida, desde la impuesta distancia, recordaba, con cariño y con anhelo, a su tierra y a su gente.

Amigos y amigas,
Vecinos y vecinas de Gérgal,

Permitidme que, en esta noche cálida y luminosa, en esta noche de Agosto, en la que tengo el privilegio de vuestra amable atención, al tiempo que os muestro una parte de mis sinceros sentimientos, os ofrezca también una mirada sobre vosotros y sobre el futuro de Gérgal.

Y bajo esta luna mediterránea, quiero deciros, que veo en vosotros un pueblo pequeño, pero un pueblo dinámico.

Un pueblo que no sólo tuvo un pasado esplendoroso, basado en la dura minería, sino que tiene también un futuro de prosperidad y desarrollo.

Sé bien que los últimos años, han sido de mucho esfuerzo y trabajo, años de emprender nuevos retos y aventuradas empresas.

Sé bien que, en Gérgal, anida un sólido espíritu emprendedor; un espíritu de lucha por un futuro mejor, respaldado y apoyado, cada día, por vuestra Alcaldesa y por su equipo, (mujeres y hombres, preocupados más por el progreso y el bienestar colectivo que, por el suyo propio).

Y mirad, intuyo que el vuestro es un municipio que va a experimentar un intenso progreso en los próximos años. Se avecina, al menos yo lo creo así, una década de avances y prosperidad.

Tenéis, como pueblo, lo que hace falta tener para afrontar el futuro con esperanza y con expectativas para el desarrollo.

Tenéis un gran término municipal. Quizá, vosotros os veáis pequeños, pero sois grandes, ¡muy grandes!.

Tanto que disponéis de uno de los mayores términos municipales de España; lo que supone una gran ventaja, y una buena oportunidad, en estos tiempos complejos que corren.

Tenéis una población, de tamaño reducido pero, me consta que trabajadora y firme, muy firme, en la lucha por sus objetivos.

Tenéis el clima, el sol que otros buscan y necesitan.
Y tenéis, sobre todo, la cercanía con el Mediterráneo, la proximidad del mar y de Almería.

Con todo ello, con esas condiciones, intuyo no tardará en llegar el desarrollo turístico y urbanístico.

Y, muchos, los que vienen de las tierras frías, pondrán la mirada en vuestra tierra para convertirla en su lugar de recreo y de descanso.

Permitidme que, os sugiera

  • que seáis, valientes y prudentes a la vez;
  • que gobernéis el desarrollo con serenidad,
  • que respetéis y protejáis vuestros valores naturales y ambientales.

Pero sobre todo, que ese crecimiento no cambie, no altere, vuestra cultura, vuestras costumbres y vuestra forma de ser.

Amigos y amigas,
Gergaleños y Gergaleñas

He sido llamado a pregonar la fiesta… He sido llamado a anunciar el comienzo de días de descanso, de alegría y de diversión.

Vamos a vivir días intensos, días de encuentro y días de emoción y sentimientos.

Pero antes de que comience la fiesta, me siento obligado a pediros una licencia: un minuto, un solo minuto de reflexión y de compromiso.

Hoy Gérgal inicia, con alegría e ilusión, sus fiestas patronales, las fiestas en honor a la Virgen del Carmen.

Pero este año, ha sido un año duro y difícil para cientos, para miles, de hombres, mujeres y niños.

El 2004, ha sido un año duro y difícil para muchas personas en el mundo.

Y, antes de comenzar la Fiesta, nuestra Fiesta, os ruego que me permitáis dedicar un solo minuto de nuestra memoria solidaria, a ellos:

  • A los que han sufrido los horrores de las guerras
  • A los que han sufrido la barbarie salvaje y sinsentido del terrorismo,

(…Dediquemos un solo minuto de nuestro tiempo y de nuestra memoria…)

  • A los que han sufrido el dolor insoportable e injustificado del hambre.
  • Y, también, a las que han sufrido, a las muchas – demasiadas – mujeres que han sufrido, cerca, – aquí en nuestro propio país -, la brutalidad y la violencia injusta de sus parejas o compañeros.

Amigos y amigas

Os pido vuestro compromiso personal,… Os pido vuestra rebeldía silenciosa pero firme y decidida

  • por la paz en el mundo,
  • por el fin de la injusticia,
  • y, por el punto y final
    al abuso,
    a la dominación y a la brutalidad.

    Os pido vuestro compromiso sincero con un mundo mejor para todos; Un mundo mejor para nosotros y para nuestros hijos e hijas.

    El compromiso, (nuestro compromiso), con la paz, con la justicia y con la igualdad servirá, estoy seguro, para que la fiesta, (ésta, la del 2004, y las que tienen que venir, en sucesivos años) sean fiestas con mayúsculas: ¡sean fiestas para todos y en todos los lugares del mundo!

    Amigos y amigas
    Vecinos y vecinas de Gérgal,

    Este humilde pregonero, se disculpa y os asegura que no va a hurtar ni un solo minuto más a la llegada de la fiesta.

    Voy a cumplir, ahora sí, con el cometido que me corresponde,

  • PREGONANDO, el comienzo de unos días distintos,
  • PREGONANDO, el comienzo de días de calle
  • PREGONANDO, el comienzo de días de buena vecindad y de hospitalidad

Ha llegado la hora de la Fiesta:

Atrás quedan

  • las dificultades cotidianas
  • los días complejos

Atrás quedan

  • Los pequeños sinsabores
  • Las largas jornadas

Atrás queda, también,

  • El esfuerzo diario
  • y las normas estrictas a las que nos sometemos

Ha llegado la hora de la Fiesta:

¡Vivid, cada instante, con intensidad!
¡Disfrutad, cada minuto, con pasión!

  • Os convoco al jolgorio y a la diversión.
  • Os invito a que deis rienda suelta a vuestros sentimientos
  • Os propongo que derrochéis la alegría
  • Os invito a compartir la felicidad
  • Os convoco
    A la música
    Al amor
    A la risa
    A la generosidad
    A soñar despiertos

    Amigos y amigas,

    Niños y niñas,
    Chicos y chicas jóvenes,
    Mujeres y hombres adultos, y también
    mayores

    ¡Os llamo a todos y todas a la magia de la fiesta!:

    ¡Que comience la alegría!

    ¡Que comience la fiesta!

    ¡Viva la gente de Gérgal!

    ¡Viva Gérgal!

    ¡Viva Andalucía!